Café de Domingo

Mi opinión sobre el curso de afición al café para principiantes

2026.06.21
Mi opinión sobre el curso de afición al café para principiantes

La luz entra en el salón de Triana con esa timidez de noviembre, manchando de blanco la madera de la encimera mientras el gato estira las patas, todavía medio dormido. Me quedé mirando el montón de granos etíopes que acababa de moler; olían de maravilla, como a flores secas, pero sabía que en tres minutos aquello iba a ser otra taza frustrante, amarga y sin alma. Mira que lo intentaba, pero mi V60 y yo no terminábamos de entendernos, y eso que el diseño del cono a 60 grados me parece una de las cosas más bonitas de mi cocina. Pero la estética no da sabor, y yo ya estaba harta de tirar dinero en bolsas de especialidad para acabar bebiendo algo que no sabía a nada.

Aviso para que no se me olvide: este rincón se mantiene con enlaces de afiliado. Si acabas comprando un curso o algún cacharro a través de ellos, yo me llevo una pequeña comisión que ayuda a pagar el café, pero a ti te cuesta exactamente lo mismo. Solo hablo de lo que de verdad ha pasado por mi cocina y he probado con estas manos, que a veces fallan más de lo que me gustaría.

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Aquel domingo de noviembre en el que me rendí

Llevaba desde finales de 2022 con el molinillo manual que me regalaron, dándole vueltas a la manivela como quien busca un tesoro, pero mi formación era nula. Me sentía un poco impostora. Como diseñadora gráfica, me paso el día ajustando proporciones y píxeles, pero me sentía totalmente perdida intentando calcular un ratio de 1:15 sin una báscula decente, confiando solo en el ojo. El resultado solía ser un desastre: o me quedaba corto de agua o aquello parecía un charco.

Aquella mañana de mediados de noviembre, después de que mi café etíope carísimo supiera a rayos, decidí que necesitaba ayuda. No quería ser barista, no me veo trabajando detrás de una barra con prisas y comandas. Solo quería que mi ritual de domingo tuviera sentido. Empecé a buscar y casi caigo en el Curso Barista Training Online, que tiene 6 módulos muy completos, pero lo vi demasiado enfocado a quien quiere montar un negocio. Yo buscaba algo más... de andar por casa, algo que me hablara a mí, que solo quiero disfrutar de mi piso luminoso sin pretensiones.

Primer plano de manos moliendo café manualmente en una cocina de madera

El clic entre la molienda y el silencio

Al final me decidí por el Curso Afición al Café. Lo que me convenció fue que no me pedían máquinas de tres mil euros. Durante las vacaciones de Navidad, mientras Sevilla se llenaba de gente y yo solo quería refugiarme en mi salón, me puse con los vídeos. Hubo un momento de 'clic' absoluto cuando explicaron la relación entre el punto de molienda y el tiempo de contacto. Parece una tontería, pero entender por qué si mueles muy fino el agua se queda atascada cambió mis mañanas.

Recuerdo una tarde de 'prácticas' en la que me puse tan intensa que acabé con un ligero temblor en las manos tras probar seis intentos de extracción distintos. Quería notar la diferencia entre un vertido lento y uno rápido. Mi gato me miraba desde el sofá como diciendo 'Belén, para ya', pero yo necesitaba entender por qué a veces el café salía con ese brillo y otras veces era opaco. En el curso te explican que para que un grano sea considerado café de especialidad debe tener al menos 80 puntos en la escala SCA, y mira, cuando por fin logras que un grano de esa calidad se exprese bien, es como si se abriera una ventana nueva.

Me pasó hace apenas un par de semanas, ya bien entrada la primavera. Preparé un café lavado y, por primera vez, el aroma a jazmín y té negro inundó la cocina. No era amargo. No necesitaba azúcar (na, ni un poquito). Era dulce por sí solo. Me quedé un rato largo oliendo la taza antes de darle el primer sorbo, disfrutando de haberle ganado la batalla a la técnica.

El reto de los que no tienen tiempo (ni domingos tranquilos)

A veces, hablando con una amiga que acaba de tener un bebé, me doy cuenta de que mi 'slow coffee' es un privilegio absoluto. Los consejos estándar sobre métodos manuales fallan estrepitosamente cuando tienes un recién nacido llorando. Ella me decía: 'Belén, me encanta tu V60, pero si me pongo a verter agua con cronómetro, el niño se despierta tres veces'. Y tiene razón. El curso me enseñó a valorar la pausa, pero también a entender que si no tienes esos diez minutos de paz, a lo mejor ese día te conviene más una prensa francesa que no requiere tanta atención constante.

Esa es la clave que no te dicen en los tutoriales de YouTube: que el café se tiene que adaptar a tu vida, no al revés. Yo he tenido mis fallos gloriosos, como esa vez que intenté una técnica de vertido agresiva que vi en un vídeo y terminé pasando media hora limpiando la encimera porque desbordé el filtro de papel. Un desastre total. El curso te aterriza, te dice 'mira, esto es lo que pasa si haces esto', sin adornos técnicos innecesarios como el TDS o el extraction yield, a menos que de verdad quieras entrar ahí.

Taza de café filtrado recién hecho junto a una cafetera V60 en el desayuno

Lo que se queda en la encimera y lo que no

A día de hoy, mi rincón del café es mi refugio. He aprendido que no necesito ser una experta para disfrutar de un buen filtrado. Para mejorar mis mañanas, me sirvió mucho leer sobre cómo mejorar el sabor del café filtrado después de meses de práctica, porque al final esto es una carrera de fondo. No se trata de comprar el grano más caro, sino de saber qué hacer con él cuando lo tienes delante.

Si estás empezando y te sientes un poco perdida entre tantos términos y cacharros, yo te diría que no te agobies. El Curso Afición al Café es ideal porque te quita el miedo a equivocarte. Te enseña a usar lo que tienes. A veces me preguntan si vale la pena invertir en cursos más complejos como el de Cosecha y Post Cosecha, y yo siempre digo lo mismo: si no vas a tener una finca, mejor quédate en lo que puedes controlar en tu cocina. Disfruta de la molienda, del olor de los posos húmedos y de esa primera taza del domingo que te reconcilia con el mundo.

Al final, mi V60 ya no es un 'trasto más'. Es la herramienta con la que diseño mi momento de calma antes de que empiecen los correos de los clientes y el ruido de Triana. Y eso, mira, no tiene precio.

Si te apetece empezar este camino con un poco de orden, te recomiendo mucho echarle un ojo al Curso Afición al Café. Es el que yo hice y el que me ayudó a dejar de tirar café por el fregadero. No te vas a convertir en campeona del mundo de baristas, pero vas a disfrutar de cada sorbo, que es lo que importa al final del día.